
“Bogad mar adentro y echad vuestras redes para pescar” (Lucas 5:4)
Los discípulos habían estado pescando la noche anterior sin ningún resultado. Pero al día siguiente Jesús los anima a llevar las barcas al fondo del mar, donde había mayor profundidad.
Les manda echar las redes para pescar. Estas redes ya habían sido lavadas y recogidas , sin embargo Simón se decide a obedecer a Jesús en contra de toda lógica humana, “en tu palabra echaré la red”.
La fe es respuesta a Dios, la obediencia se debe materializar en conductas concretas.
“Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces”.
Fue cuando obedecieron a Jesús con una acción humana, cuando vieron el gran milagro de Dios.
El mundo dice:
Si veo, creo, aquí nos guiamos por los sentidos naturales.
Jesús nos dice:
“Si crees, verás la gloria de Dios”.
Esta es la diferencia de sentir las cosas a un nivel sobrenatural.
A muchos les cuesta meterse en las profundidades de Dios; se quedan en la orilla, allí todo es más seguro, pero no arriesgan.
Algunos se animan a mojarse un poco los pies en el río de Dios, otros más audaces se introducen hasta las rodillas, otros hasta la cintura o aún, los más valientes hasta los hombros... Pero son pocos los que se sumergen completamente, dejando que el fluir de Dios los lleve por donde Él quiere.
Las profundidades nos asustan, no podemos hacer pie y perdemos nuestra seguridad.
Así quiere Dios que sea nuestra experiencia espiritual. Que tengamos fe en Él, no en nuestras convicciones.
Si los discípulos se hubieran quedado en tierra o a la orilla del mar, no hubieran visto el obrar milagroso de Dios. Si hubieran obrado con su experiencia de pescadores, no hubieran echado otra vez las redes al mar, pensando que iba a ser infructuosos su trabajo, sin embargo obedecieron la palabra de Jesús y el milagro se produjo.
Deja la superficialidad espiritual y comienza a sumergirte en las profundidades de Dios, vas a ver cosas grandes y ocultas que nunca conociste antes.
Ciao.
miércoles 9 de diciembre de 2009
Entrar en las las profundidades de Dios
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martes 8 de diciembre de 2009
Mi carta a La Madre

Querida Madre María
Sé que no tengo que hacer muchas cosas para agradarte, y no es que te conformes con poco.
Tu amor de Madre lo suple todo. Y suple todos los defectos de mi corazón cerrado y duro como una piedra, que algunas veces es incapaz de abrirse a los demás y sobre todo a Ti y a Tu Hijo.
Pero yo sé que Tu Madre, siempre estás conmigo, como los verdaderos amigos, lo mismo que los puentes firmes y bien cimentados, tanto en los ratos malos como en los buenos.
Somos nosotros los que Te fallamos, los que Te traemos al altar los frutos de nuestro trabajo mal hecho, y que son como espinos secos en vez de rosas frescas.
Seguro es que, como humanos que somos, nos invada el deseo de disfrutar de la vida al máximo, de exprimirla y aprovecharla hasta los extremos, para ver que al final de nuestros días hemos hecho algo con ella y no la hemos desperdiciado, aunque muchas veces la disfrutamos por caminos incorrectos, de una forma egoísta y estéril.
Gracias porque Tú, que eres la guía de mi vida, me enseñas en el silencio, en los pequeños detalles de cada a día, que el camino que algunas veces tomo, no es el correcto y me invitas a corregirlo.
Gracias Madre, porque mirando en tu propia vida, nos vas marcando el sendero que debemos seguir. Tu nos enseñas que si verdaderamente queremos disfrutar de la vida, o sea, ser felices, Tu nos enseñas con amor de Madre, que el esfuerzo siempre merece la pena por pequeña o grande que sea la causa, y que no tendremos que perder la marcha si sentimos tu presencia cerca.
Madre, te pido en este día de tu Inmaculada Concepción, me modeles para ablandar un poquito este corazón cerrado, para que se parezca cada vez más al tuyo y cuando desde arriba me mires veas en él tu reflejo, porque este corazón débil está abierto a los demás y lleno de vida.
No dejes que en ningún momento nos quedemos impasibles mirándonos unos a otros, o a nosotros mismos, porque sólo Tu y Cristo sabéis lo que es dar la vida hasta el final.
Querida Madre, déjame ser hoy, como una de esas flores que están a tu lado y que van gastando su aroma y su vida adorándote a ti.
Madre recuerda siempre que te quiero, aunque a veces no Te lo demuestra. No te olvides de tus hijos, y escuchas sus peticiones, porque en Ti ven el Amor manifestado en cada momento.
Un beso de todos tus hijos.
Ciao.
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lunes 7 de diciembre de 2009
Bienaventurados los mansos

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”. Mateo 5.5
No está de más decir que Jesús habló como nunca nadie habló, en la historia de nuestro mundo. Sus palabras tenían un significado espiritual sin ser entendido la mayoría de las veces por los hombres de su generación, y yo creo que ni tampoco por las generaciones posteriores .
Sus propios discípulos alteraron muchas veces el mensaje de sus enseñanzas y fue necesario que el propio Maestro les mostrara el verdadero sentido de sus palabras.
Estamos frente a una de sus frases más grandes y bellas.
Jesús dijo en el Sermón de la Montaña:
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”.
La mansedumbre es una de las virtudes más difíciles de encontrar en nuestros días. Todos nosotros estamos demasiado exasperados y estresados por el vértigo de la vida moderna y la irritabilidad es un mal creciente, que nos ofusca y nos proyecta al plano social, y nos predispone a la intolerancia y agresividad.
Además, la lucha por la vida se ha transformado en un conflicto de ambiciones, donde triunfa el que tiene mayor sentido de la oportunidad o el que tiene más afiladas sus garras.
En el orden mundial, los pueblos coquetean y juegan con la guerra produciendo un estado de hipertensión colectiva que hace aumentar la aspereza y nos ponen a la defensiva de algo que es más imaginativo que real.
En el plano espiritual, el hombre está consumido de dudas e incertidumbres e intenta contrarrestar su estado de depresión permanente, adoptando una posición falsamente agresiva y sarcástica, de todo lo trascendente y lo religioso, viviendo con hipocresía una personalidad combatiente, que lucha por destruir el clamor del Espíritu, ahogando con cinismo y desprecio todo lo que es quietud, meditación y profundidad y fe.
Vivimos en lo superficial por temor a encontrarnos con las aguas tranquilas y transparentes de la mansedumbre, y allí descubrir la imagen de nuestras miserias o el espectro de nuestra frustración.
Cristo dijo: “Bienaventurados los mansos”.
La mansedumbre no tiene aquí un significado gramatical solamente. Los términos en que habla Jesús, se adentra en las profundas actitudes del espíritu, descubriendo y proclamando la felicidad de un estado sereno de meditación, al margen de los acaloramientos pasajeros, sumidos en el letargo de una posición contemplativa de las profundidades de la vida, de la experiencia y de Dios.
Dios, no espera del hombre una sumisión aborregada. No somos robots, sino criaturas, creadas a su imagen y semejanza. Pero si queremos vivir una constante y decisiva bienaventuranza, debemos llegar al pie de la cruz para recibir de su muerte y sacrificio la redención de todas nuestras limitaciones, para que, al quitarnos la escoria de la agresividad defensiva de nuestros conflictos y frustraciones, podamos vivir la serena grandeza de una mansedumbre que tiene mucho de victoria, pues es el triunfo de Dios, sobre la inestabilidad de nuestros traumas y zozobras.
Es la emoción de sentir de una forma diferente, la complementación de todos los valores de la vida fundidos y sublimados a Dios.
Ciao.
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domingo 6 de diciembre de 2009
Preparad el camino al Señor
Juan el Bautista nos invita hoy, segundo domingo de Adviento, a ser los precursores de Jesús ante su próxima venida, y a imitación suya, lo proclamemos y los acerquemos a los corazones solos y tristes.
La esperanza en Jesús, debe ser comunicada por todas partes, como lo hizo Juan en su tiempo: "Una voz que grita en el desierto, preparad el camino al Señor, enderecen sus senderos...".
En medio de este mundo tan laicista, tenemos que ser, que los que sembrando esperanza, vayamos abriendo las puertas de los corazones, para que reciban a Jesús en la próxima Navidad, con el camino limpio de obstáculos.
Nuestra misión es ir allanado los caminos, para que la llegada de Jesús a mundo, sea un nuevo renacer, en medio de tanta desesperanza y tanta poca fe.
Ciao.
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domingo, diciembre 06, 2009
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Alcanzar los sueños de Dios

Hay sueños que provienen del corazón de Dios y hay sueños nuestros.
Los sueños nuestros pueden ser alcanzados a través de nuestra capacidad humana, a través de nuestros recursos e influencia.
Los sueños de Dios son alcanzados a través del poder de Dios.
La palabra que Dios dijo a Zorobabel, cuando le encargó regresar a los judíos del cautiverio en Babilonia fue:
-No es con ejercito, ni con fuerza, sino con mi espíritu....
La tarea que Zorobabel tenía que llevar a cabo era titánica y Dios le advierte que si él confiaba solo en su habilidad para alcanzarla, el propósito no se lograría.
- No es con fuerza, le dice el Señor.
Esta declaración de la fuerza hace referencia a un arco cuando está siendo estirado para lanzar la flecha. El arco es un arma de guerra, un instrumento hecho de un material que tiene su límite cuando se estira.
Además de las limitaciones en el arco, están las limitaciones en la fuerza de la persona que estira el arco.
La fuerza humana o “instrumentos” humanos nunca serán suficientes para alcanzar los sueños de Dios.
Cuando comparamos nuestra fuerza con la fuerza de Dios, no hay comparación, está claro.
Cuando comparamos nuestros “arcos” con el “arco de Dios", nuestros instrumentos son débiles, y con muchas limitaciones.
Dios también le dice a Zorobabel:
- No es con un ejercito como vas con seguir tu misión...
Un ejército es un grupo de hombres, un grupo de soldados a la disposición de un superior que les manda.
La palabra ejército también puede ser interpretada como los recursos, influencia, dones o habilidad que cada uno de nosotros tenemos. Pero nada de esto es suficiente, le dice Dios a Zorobabel, necesitas el poder de Dios.
Es obvio que el Señor utilizará nuestras habilidades y recursos, pero nunca serán suficientes, porque nos quedaremos cortos cuando solo dependemos de ellos.
Si en este momento tu haces un inventario de tus recursos, habilidades e influencia y decides que puedes lograr el sueño que hay en tu corazón, ese es un sueño tuyo, y esto de ninguna manera quiere decir que un sueño sea malo, porque hay muchos sueños buenos que pueden ser logrados con sólo nuestra habilidad y recursos.
Los sueños de Dios, en cambio, parecen imposibles de alcanzar cuando los comparamos con nuestra habilidad.
Cuando logramos los sueños que Dios puso en nuestro corazón, nos damos cuenta que Él, es el Único que puede hacer que se logren, y nosotros solo somos instrumentos en sus manos poderosas.
Nunca debemos dudar de Dios. Nos sorprenderemos cuando Él ponga sus manos sobre nuestro arco débil.
No importa cuan grande sea nuestro talento, nuestra habilidad o nuestra sabiduría, porque Él hace la tarea por nosotros, si confiadamente nos ponemos y trabajamos a su lado.
No importa lo escasos o pobres que sean nuestros recursos. Los sueños de Dios se alcanzan con los recursos de Dios.
¿Confías en Él a la hora de hacer algo?
Ciao.
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sábado 5 de diciembre de 2009
Nuestras firmes convicciones

Cuando tenemos CONVICCIONES FIRMES en lo que Dios nos ha REVELADO en su Palabra, entonces somos capaces de obrar de manera ESPONTÁNEA ante las diferentes circunstancias que se nos presentan en nuestro vivir diario…
Por ejemplo:
- Somos capaces de AMAR a Dios sobre todas las cosas, siendo Él nuestra única prioridad en todo lo que hacemos...
- Llegamos a verlo como un SER PERSONAL a quien amamos sin condiciones...
- No lo vemos como una idea perdida, difusa y lejana sino como un Dios REAL que nos envuelve con su presencia…
- Somos capaces de tener una COMPASIÓN profunda ante las diversas necesidades que enfrentan las personas que nos rodean; es decir que sentimos un dolor profundo por su condición y BUSCAMOS LA MANERA de hacer algo efectivo por ellas…
- Somos capaces de TESTIFICAR con nuestras palabras y con nuestras actitudes de lo que Dios ha hecho en nuestra vida por medio del poder del Espíritu Santo, siendo así una EVIDENCIA PALPABLE que Dios es quien opera en nosotros esos cambios PROFUNDOS y RADICALES en todas las áreas de nuestra vida…
- Somos capaces de CREERLE a pesar de todas las circunstancias adversas a las que nos enfrentamos en nuestra vida, por que sabemos que en todo estará su mano poderosa abriéndonos un camino a lo largo de las veredas oscuras e incomprensibles que transitamos…
- Somos capaces de ENCONTRARLE SENTIDO a nuestra vida cristiana. Llegamos a ver el cristianismo no como un conjunto de leyes que hay que practicar de forma obligada, sino como un estilo de vida indispensable, fascinante y sobre todo FRUCTÍFERA…
Pidamos a Dios que ponga en nosotros esa CONVICCIÓN firme en el contenido de su Palabra para que le amemos espontáneamente, tengamos compasión por el necesitado, testifiquemos con nuestras palabras y acciones, le creamos y le encontremos sentido a nuestra vida cristiana.
Ciao.
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viernes 4 de diciembre de 2009
Otra carta: Esta vez a Pepe Bono
Esa cobardía que se refleja en tu cara cuando los periodistas te hacen alguna pregunta referente a alguna ley anti religiosa, y que cambia su rictus, de amable, el que tu normalmente tienes, a una cara que se tensa y se pone "en guardia", mientras piensa qué respuesta va a dar que sea válida, para quedar bien con Dios y con ZP.
No se puede atacar a base de "pullitas" cada vez que hablas ante un micrófono. ¿Como es que La Iglesia, quiere imponer lo de los Crucifijos? ¿Te has dado cuenta cuántos llevamos la Cruz en nuestro cuello, y no nos avergonzamos? ¿Cuantos Crucifijos tienes en tu casa? ¿Te molesta ver a Jesús así? Pues te recuerdo que si Él murió, lo hizo por ti y por mí. Para que nuestros múltiples pecados sean perdonados por la muerte de una persona Justa.
Otra cosa, querido Pepe: ¿A que Iglesia te refieres? ¿Al Papa, a los Obispos, a los Sacerdotes y Religiosos? Deberías saber que la Iglesia, como institución la formamos todos los bautizados, osea, tu y yo. La Iglesia, esa que hablas con tanto desprecio cuando con la claridad que la caracteriza habla, es "nuestra familia", es la Madre que acoge a sus hijos, para darles consuelo y perdón, y pienso yo, que a ninguno de nosotros, se nos ocurriría hablar mal de nuestra madre ¿No? Pues tu con tus declaraciones está diciendo que tu Madre es mala, que no tiene razón, y que sepas que le estás haciendo mucho daño.
Decías ayer en una entrevista en tv, que escuchas a los que discrepan contigo. Sabia medida, pero creo que últimamente no lo haces mucho, porque a los que discrepamos contigo, nos tienes en pie de guerra, porque no comprendemos ni tu incoherencia ni tu cobardía.
También decías en esa entrevista que tienes una "actividad honrosa". Ciertamente lo es, pero sería mucho más, si cada uno que se dedica a la política, defendiera los intereses de los que los han votado, y no los suyos propios.
Hazme caso, Pepe. Haz caso lo que el pueblo llano te dice, y de paso se lo cuentas a tu jefe de filas, para que descargue en su casa, o sea en la Moncloa, la mala leche que tiene habitualmente, y deje de fastidiarnos a los pobres españolitos con sus inventos e improvisaciones.
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viernes, diciembre 04, 2009
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